Perros de ciudad / Ciudad de perros


Más darwinismo… Las pulgas y el verano
Agosto 5, 2009, 11:39 pm
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Este verano ha estado muy escaso en cuanto a lluvias se refiere. Estamos ya  en los primeros días de agosto y han caído menos de una decena de lluvias considerables. No ha llovido diario y entre un aguacero y otro ha estado haciendo bastante calor y soplando algo de viento.

Vuelvo a imaginar a Charles Darwin, con su barba blanca y su pipa de amapola, buscando entre la hierba del camellón de la avenida aztecas la evidencia de que las pulgas no se reproducen igual con lluvias que sin ellas.

Este año mis perros han padecido muchísimo menos que el año pasado de infestaciones de pulgas, y los controles que he tenido han sido los mismos. un poco de insecticida Pour on y baños con jabón antipulgas.

Según mis observaciones las pulgas precisan de un ambiente cálido y húmedo para poder reproducirse en forma… Si la humedad no es suficiente nomás no se reproducen igual… La hierba seca no es buen medio para que una pulga  ni sus pupas sobrevivan mucho tiempo…



Exhalando su alma como un perfume…
Julio 20, 2009, 7:42 am
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budacris

El cristianismo actual niega la reencarnación y dice que al morir nuestras almas van a dar a un lugar llamado hades. Ahí, en el hades, habrán de permanecer hasta el día del juicio final; día en que todo lo que hicimos en vida será sometido al riguroso escrutinio de Dios y a su veredicto. Dependiendo de cómo nos hayamos portado, seremos enviados sin más escalas al cielo o al infierno: a gozar plenamente de nuestra presencia en la luz de Dios y de la luz de Dios en nosotros como un mismo todo, o a la destrucción (¿dispersión?) total en manos del príncipe de la oscuridad. Cualquiera de ambas opciones, para toda la eternidad.

Sin dejar de creer en el cristianismo como la mejor manera de asegurar la salvación, no puedo dejar de pensar que una vida (sólo una) es muy poco tiempo para encontrar el camino correcto. Seis, siete, ocho décadas… Hasta 100 años me parecen poco para reconocer que hemos hecho las cosas mal, que no hemos tenido suficiente Fe…

Es en esta parte cuando me gusta mucho lo que dice el budismo, a grandes rasgos: la reencarnación es un proceso de purificación y expiación que nos coloca en la senda correcta hacia Dios… o nos aleja irremediablemente…

A veces pienso que nacer perro, gato o caballo es estar a muy poco de volver a nacer en un cuerpo humano. Es estar a punto de volver a tener la oportunidad de, conscientemente, arrepentirnos del mal que hayamos hecho y poder, nuevamente, optar por la salvación. También nacer elefante en Tailandia o algún otro animal que comparta física y afectivamente la esfera de lo humano.

El cristianismo, teóricamente, nos deja en un ataúd desde el día que morimos hasta el día del juicio final. Con todas nuestras culpas intactas, sin la posibilidad de expiarlas, ni de arrepentirnos y como consencuencia, sin la posibilidad de salvarnos si una vida nos ha bastado solamente para hacer las cosas mal, para nomás cagar el palo como pericos con diarrea.

¿Es por eso más piadoso el budismo o por lo menos la idea de la reencarnación? No necesariamente. Porque para volver a nacer hay que morir. Cada nueva vuelta por la vida necesariamente implica un paso previo por la muerte. A veces la muerte es piadosa, a veces no.

Muerte en un día de invierno muerte en un día de invierno



14 meses sin ti, Roja
Junio 26, 2009, 9:18 am
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Repentino, rápido, explosivo…

Todo en la vida de mi Roja fue sido así desde que llegó a mi corazón aquella noche de septiembre de 2002, hasta el día que se fue de aquí, el 24 de abril de 2008.

14 meses sin ti, mi perra inolvidable… Y 14 meses sin postear en este blog guardando, sin proponérmelo, un luto que aún hoy me llena los ojos de lágrimas.

Una noche venía llegando de la escuela cuando me dí cuenta (o creí darme cuenta) de que un cachorro se había salido de la casa del vecino y ahora intentaba entrar a través de las rejas sin éxito.

Levanté al cachorro para darme cuenta de que era cachorra, que estaba bien alimentada, limpia y que le hacía falta una desparasitada…

Ese año cursé unas materias en un programa de desfosilización que la heroica FCPyS tuvo a bien dirigir a las capas más calcificadas de recalcitrantes y aferrados “estudiantes”. Cerca de las instalaciones destinadas a desincrustar un poco a los fósiles, estaba un parque en donde mucha gente pasea a sus perros; ahí conocí a una mujer que dijo tener algunas mascotas y ocuparse de ellas en buena forma, le ofrecí a la pequeña perra, aún sin nombre, y la aceptó. Hicimos una cita para el día siguiente: llegué 10 minutos tarde, esperé media hora y nunca supe si ella se fue o no llegó al punto de reunión.

Decidí quedarme con la perra y le puse Roja por su pelo café rojizo.

Como yo trabajaba todo el día, quien se encargó de educarla y formarle el carácter fue mi perra Sancha. Desde el principio dejé a la Roja en la misma habitación que el Beko y la Sancha. No tuve tiempo ni intenciones de aislarla hasta que tuviera 5 o 6 meses, decidí correr el riesgo de que el Beko no la tolerara en el mismo espacio que él: la toleró muy bien y fueron grandes amigos.

Supongo que el Beko te extraña. Para la Sancha y para mi, tu partida fue una gran pérdida…

roja02 Su pequeña alma



¿De dónde a dónde llegan la culpa y el dolor?
Abril 13, 2008, 12:41 pm
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Ni siquiera sé bien cómo empezar a escribir esto.

No estoy seguro si quiero llorar o prefiero seguir dándole al teclado para tratar de encontrar salida a la gran pena que me causa ver a mi Roja ciega, flaca hasta los huesos, con la cara hinchada…

No sé bien lo que quiero decir ni a dónde quiero llegar hablando de lo que me duele. No sé hasta dónde quiero soportar la gran pena de ver a mi perra aguantar sin quejarse ni siquiera un poco de un condición dura para cualquiera. Ya no sé qué esperar, no sé qué hacer…

Hasta ahora he consultado a 4 veterinarios, y todos se han portado muy bien conmigo y con la perra, sin embargo eso no ha sido suficiente. A lo largo de poco más de dos meses la Roja ha enfermado y sufrido un repentino y rápido proceso de deterioro. El diagnóstico más fundamentado: intoxicación por yeso. No puedo evitar el cargar en el corazón una gran culpa o por lo menos un pesado remordimiento: nunca impedí que mordieran el yeso de las paredes, ni la Roja ni ningún otro. Hasta la Riya llegó a morder la pared echandose al buche unos bocados de polvo blanco. Y desde hace ya muchos días, ninguno ha vuelto a morder las paredes. Saben lo que pasa, saben que se me arruga el estómago de ver a la Roja.

Supongo que ven mi cara y el cambio en mis ojos, que notó mi mujer antes de irse de viaje.



Lola, por aquello de Dolores…
Febrero 8, 2008, 12:38 pm
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Dr. CasaubonLola…Lola de pieLola echada

A la Lola me la encontré un sábado como a las 8:30 de la noche cuando regresaba a la casa. Eran finales de septiembre de 2006. También aquella vez regresaba, por así decirlo, de hablar con mi mujer sobre la cuestión aritmética de la canofilia: que ni un perro más iba a entrar en mi vida (o al menos en mi casa) y que cinco era un número ya de por sí excesivo para una pareja. Ok, aceptado. Estaba, básicamente de acuerdo con ella.

Por eso cuando la Lola se me acercó, ese sábado en la oscuridad del camellón de Aztecas, sentí que sus 15 o 20 kilos de hueso me caían en la espalda en forma de agua helada… La perra traía collar (sin placa, obviamente), un corte de schnauzer, una pata colgando y la cadera de 6 cms de ancho. Por mi parte, yo traía un sobredosis de resignación que pude virar en el sentido opuesto luego de decidir que no la podía dejar en la calle.

Una vez en mi casa procedí a la inspección de rigor. Mi diagnóstico fue incorrecto, como casi siempre: supuse que la Lola había sido atropellada recientemente y que el fémur estaría fracturado o fuera de su lugar. No supe qué pensar sobre su extrema delgadez de cadera, que hacía parecer que la parte anterior de la perra estaba más desarrollada.

En ese momento llamé por fon a mi mujer para confesarle mi nueva debilidad y que por lo menos la transparencia, a falta de consistencia, siguiera siendo un valor importante en mi proceder ante ella.

Le llevé unas fotos y al otro día, luego de echar unos fonazos nos dirigimos al Centro Veterinario México, a un costado de la plaza de toros México. Acababa de enterarme que ahí trabajaba Jorge Alanís, un ex compañero del entrenamiento de búsqueda y rescate de la UNAM.

No encontramos al Jorgito porque no era su turno, pero revisaron a la Lola y le tomaron unas radiografías que revelaron que su atropellamiento era reciente pero no mucho, que traía cerclajes (suturas con alambre) en el fémur, que tenía la cadera rota y que era portadora de unos impresionantes pedazotes de caca.

Luego de una o dos tomas de un jarabe que le recetaron en el CVM,  básicamente hecho de un azúcar derivada de la leche, que no se digiere y llega prácticamente íntegro hasta la materia fecal para fermentarla, Lola la terrible se aventó una cacota, durísima, como de 30 centímetros.

En el Centro Veterinario México vieron a la Lola un par de veces más, que no nos cobraron por cierto, pero sus propuestas de solución eran, por decir lo menos, un tanto extremas: pretendían volver a fracturar el fémur de la Lola, quitar el alambrerío y meter una plaquita de titanio o de algún otro metal raro que uniera ambas partes del fémur desde dentro. Me pareció todo un reto para la cirugía veterinario-perruna pero no estaba seguro de querer someter a la perra a una nueva operación y a una nueva convalecencia.

Aún sin hablar de lana, la cosa estaba de pensarse.

Y entre un pensamiento y otro se fueron pasando los meses; la perra bien que mal ya apoyaba su pata cautelosamente para dar algunos pasos. Por mi parte no la forzaba a caminar rápido y menos a correr.

Alguna amiga de mi mujer le recomendó un veterinario que tiene su consultorio en la Av. Miguel Angel de Quevedo número 546: El doctor Casaubón.

Un sábado de principios de 2007 llevamos a la Lola hasta allá. Luego de ver sus placas y de tener a la perra en una mesa de exploración, Casaubón sacó un libro de gran formato en dónde buscó una ilustración del fémur y se tomó casi 40 minutos para explicarnos que el hueso ya había formado un callo alrededor de los alambres y que ahora tocaba al músculo “limar” ese callo y dejar al hueso en un grosor adecuado. La Lola había perdido también músculo y ese espacio estaba siendo ocupado ahora por el hueso, en la medida en que el músculo creciera y se fortaleciera ese callo disminuiría de grosor.

“Esos alambres se quedan. Para quitarlos hay que cortar piel, músculo, romper hueso… una carnicería, pues…”, dijo cuando sugerí ligeramente la idea de meter una plaquita en vez de los cerclajes…

Las palabras de Casaubón se cumplieron al pasar los meses: “mientras más ejercicio haga Lola, más pronto se va a recuperar y luego puede que hasta parezca que no le pasó nada”. Hoy, después de agarrar fuerza, la Lola conserva un caminadito que hasta se ve simpático si no la conoces, la cadera tomó proporciones normales y es una perra muy ágil, cariñosísima, impulsiva, intolerante y con hartos pretendientes en la cuadra, el vecindario y en algún otro barrio de la ciudad.



Ahí te alcanzamos luego, Margarita…
Diciembre 26, 2007, 12:34 pm
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Margarita, nunca te vamos a olvidar  Su pequeña alma

Un día mi hermana Margarita llegó a la casa de mi madre, que lleva el mismo nombre, y se encontró con un nuevo huésped: una perrita french poodle blanca, pequeña de edad y tamaño, pelo esponjoso y con un marcado prognatismo…

Su primer comentario-pregunta fue algo así como “¿Y esa perra tan fea?”.

Mi madre la había comprado unos días antes y pensaba llevarla a la casa de mi abuela para que la perrita le hiciera compañía a una mujer viuda de unos años atrás y que vivía sola.

Al rato llegó mi sobrino y el primer comentario que hizo fue “Esa perra se parece a mi mamá”. Por eso se le quedó ese nombre y así fue llamada sin sobresaltos ni ofensas para nadie por algunos años.

Hace unos meses le descubrieron a la Margarita un tumor en el hígado y una tendencia a producir agua en el estómago. Drenaron el agua acumulada, cambiaron su dieta y mudaron su dormitorio al interior de la casa.

El viernes 21 en la mañana sonó mi teléfono y en él el llanto de mi hermana anunciando la muerte fulminante de la siempre recordada Margarita.

Siento ahora, al momento de escribir estas líneas, una honda melancolía que no sentí al recibir la noticia, ni al cavar la pequeña fosa en el jardín, ni al echar la tierra encima del cuerpecito tieso.

No sé por qué.



” ‘Miles de gentes perdidas’, le dijo un extraño interlocutor… “
Diciembre 4, 2007, 8:26 am
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Volante de la Chichu

Luego de mis primeras disquisiciones sobre qué hacer con la Chichu (a quien en los primeros días estuve llamando “señora”), decidí hacer un volante que, de manera por demás gráfica, mostrara un perro que hipotéticamente estarían echando de menos en algún lugar cercano al del encuentro.

Al principio pensé que sería bueno poner en el volante el color del animal, el lugar en donde lo encontré y su edad probable. Al final consideré que ninguno de esos datos haría más probable la identificación de el o los dueños de la perra y sí me quitaría espacio para una o dos fotos que, según la mercadotecnia clásica, “dicen más que mil palabras”.

Le tomé fotos muy elocuentes, que muestran sus rasgos más acusados: tipo de pelo, talla, nariz pequeña y un marcado prognatismo.



Chichu “Blind Fury”
Noviembre 26, 2007, 6:40 pm
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Chichu “Blind Fury” Rutger Hauer

Hoy se hacen dos semanas que me encontré a la Chichu, metiéndose sin mucho empacho delante las defensas y las llantas de los autos de la avenida Aztecas.

También se hacen ocho días de que mi mujer no me habla. Claro que no le pareció que metiera otro perro al cantón y hasta me culpó de hacerlo a propósito para evitar que se mude a vivir conmigo. Ufffff… Sin duda, tiene una percepción de la realidad muy compleja… Hasta me dejó pensando si de alguna manera sería verdad su acusación…

Al final conclui que no, que mi debilidad de carácter es mucho más simple: no puedo estar viendo como torea un perro los coches sin sentir una infinita tristeza, sin imaginarme los huesos rotos y el cuero untado en el pavimento, la sorpresa, la muerte lenta… En fin, paso por un montón de emociones que la gente normal por lo general no padece…

La Chichu no ve… O por lo menos no ve bien. Puede ser que distinga los contornos o las siluetas de las cosas, pero las pupilas las tiene de un color blanco lechoso que me recuerda unas canicas que se llamaban “nevaditas”, muy escasas y cotizadas en la temporada de cuicas entre la banda de Tlatelolco, y que tenían una especie de nube flotando en el centro.

Ahora sí que cuando ví que la perra no ve, pensé en que tendría que ser del rumbo. Según mi lógica limitadísima no podría venir desde muy lejos en esas condiciones, pero luego de una semana de estar descansado e ingiriendo croquetas vitaminadas, la Chichu ha revelado una gran energía, agilidad y disposición al riesgo que no mostraba cuando llegó porque venía asoleada, cansada y quién sabe desde dónde…

Es decir, quién sabe cuántos días pasaron desde que se salió de su cantón (o la echaron) hasta que se cruzó enfrente de mi corazón de lagartija…

Me parece fascinante su andar por el mundo como Mr Magoo, que de plano le valía madre el peligro, simplemente porque no lo veía… ¡¡Chale!!



En la Biblia
Noviembre 25, 2007, 10:30 am
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Saliendo Jesús de ahí, se fue a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle:

-¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mi! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo:

- Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros.

Él, respondiendo, dijo:

-No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo:

- ¡Señor, socórreme!

Respondiendo él, dijo:

- No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.

Ella dijo:

- Sí, señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Entonces, respondiendo Jesús, dijo:

- ¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres.

Y su hija fue sanada desde aquella hora.

San Mateo 15:21-28



Roja “Matt Hughes”
Noviembre 22, 2007, 7:52 pm
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Matt HughesLa roja picud�sima